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Best Cantinas de Monterrey – Vol. II

Best Cantinas de Monterrey – Vol. II

Hay cantinas que sirven comida y bebidas, y hay otras que además guardan parte de la historia de la ciudad

Monterrey está lleno de lugares donde la sobremesa dura horas, las canciones se cantan completas y cada visita deja una anécdota nueva. Estas cantinas son parte de esa tradición regia que mezcla buena comida, ambiente relajado y la costumbre de compartir la mesa con amigos, familia o incluso con gente que acabas de conocer.

1900: elegancia clásica en el corazón del Centro

En Melchor Ocampo 443 se encuentra 1900, un espacio que combina el encanto de las cantinas tradicionales con una atmósfera más sofisticada. Es el lugar ideal para quienes disfrutan sentarse con calma, pedir un buen drink y dejar que la conversación fluya. Entre detalles clásicos, servicio atento y una vibra elegante, aquí cada visita se siente como una ocasión especial sin perder el espíritu relajado tan característico de Monterrey.

Progreso: donde las canciones se vuelven parte de la mesa

Sobre Padre Mier 772, Progreso es uno de esos lugares donde la música aparece de forma natural. Aquí la recomendación es sencilla: prepara la voz. Entre canciones que todos conocen, brindis compartidos y un ambiente que invita a quedarse, la experiencia se disfruta mucho más cuando te dejas llevar por el momento. Es una de esas cantinas donde el tiempo pasa rapidísimo y siempre termina saliendo una canción más.

Ranchito: sabor norestense en cada platillo

En el cruce de 5 de Mayo y Venustiano Carranza Sur #1440, Ranchito mantiene viva una de las tradiciones gastronómicas más queridas del noreste mexicano. Aquí la cocina es protagonista y cada platillo refleja los sabores que han acompañado a generaciones de regios. La recomendación mundialista es clara: llegar con hambre y disfrutar la auténtica cocina norestense, preparada con ese carácter que distingue a la región.

Porque las cantinas de Monterrey son mucho más que una salida: son parte de la identidad de la ciudad.

Y sí, aquí una comida tranquila fácilmente termina en sobremesa, canciones y varias historias para contar.