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Best Cantinas in Monterrey – Vol. III

Best Cantinas in Monterrey – Vol. III

Hay sabores que cuentan la historia de una ciudad mejor que cualquier guía turística

Las cantinas forman parte del ADN de Monterrey. Son lugares donde las recetas pasan de generación en generación, donde la sobremesa siempre se alarga y donde la comida sigue siendo la gran protagonista. Para quienes buscan conocer la esencia más auténtica de la ciudad, estas paradas son una excelente forma de hacerlo.

Bohemia: tradición norestense en cada mesa

Sobre Avenida Francisco I. Madero 824, en la colonia Treviño, Bohemia es uno de esos lugares donde la cocina regional se disfruta sin prisas. El ambiente conserva el encanto de las cantinas tradicionales, con mesas llenas de conversación, platillos abundantes y ese carácter norteño que tanto distingue a Monterrey.

La recomendación mundialista es dejarse consentir por la comida norestense, una oportunidad perfecta para descubrir algunos de los sabores que forman parte de la identidad gastronómica de la región.

Carranza: un clásico del Centro de Monterrey

En Padre Mier 1218, Carranza se ha convertido en un punto de encuentro para quienes disfrutan la cocina tradicional con mucho sabor. Su ambiente relajado y su historia dentro del Centro de Monterrey lo han mantenido como uno de esos lugares que los regios siguen recomendando generación tras generación.

La estrella de la casa es la lengua, un platillo que muchos consideran imprescindible para entender por qué este lugar tiene una clientela tan fiel. Preparada con gran sazón y servida con el estilo tradicional de la casa, es una de esas recetas que dejan huella desde el primer bocado.

Dos cantinas, una misma esencia regia.

Aunque cada una tiene su propia personalidad, tanto Bohemia como Carranza comparten algo muy importante: representan una forma de convivir que sigue muy viva en Monterrey. Buena comida, largas conversaciones y la sensación de estar en un lugar donde las tradiciones todavía ocupan un lugar especial.

Porque las cantinas regias son mucho más que restaurantes; son parte de la historia cotidiana de la ciudad.

Y sí, aquí una buena comida siempre viene acompañada de una gran plática.